Manteniendo una conversación el otro día con un gaditano aficionado (por describirlo de aguna forma) a la arquitectura, surgió el tema de la arquitectura minimalista en los últimos tiempos. El famoso "menos es más" que implantó Mies van der Rohe o "la función hace la forma" de la Bauhaus aún persiste en las escuelas de arquitectura, incluso podríamos decir que es el único recurso arquitectónico que se utiliza a la hora de proyectar, ya sean casas, bloques o intervenciones urbanísticas. ¿Por qué, a qué es debido esto? ¿Cuestión estética? ¿De comodidad para el arquitecto? ¿O tal vez se trata de un tema económico?
Es indiscutible que en nuestra sociedad todo se mueve por dinero, y eso ha sido y será así siempre por los siglos de los siglos. Como es natural, un cliente busca la solución a un problema de forma que le sea lo más ecónomica posible. Pero a la hora de realizar algunos proyectos, no podemos pensar exclusivamente en un presupuesto de realización... hay mucho más detrás de un proyecto, posterior a su ejecución.
Pongamos un ejemplo cercano a nosotros, la ciudad de Sevilla y su casco histórico. Su aspecto ha cambiado mucho en los últimos años. Se está reinventando un casco histórico que ya está inventado, perdiendo valiosísimas obras de arquitectura que no sólo son (o eran mejor dicho) bellas por sí mismas, sino por las cosas que están detrás como hablábamos antes; su uso para disfrute público, la seña de identidad sevillana, recuerdos de vecinos y habitantes... ¿Y todo por qué? Por el dinero. Un banco de piedra cuesta mucho menos dinero en cuanto a mantenimiento que uno de fundición. Una calle o plaza pavimentada de forma homogénea con losas de granito y con macetas es menos costosa que una con solería de colores y árboles que protejan del duro calor veraniego.
Desde otro punto de vista, proyectos como "las setas" de la Encarnación o la Torre Pelli buscan llamar la atención por su extravagancia, dan publicidad a sus arquitectos y constructores, además de revalorizar el suelo, lo que hace que sea aún mas complicado comprar una vivienda en las zonas donde están construidos, incluso que por un mísero refresco te dejen con una mano detrás y otra delante.
No solo pasa esto en Sevilla, sino en la mayoría de las ciudades de renombre. Las calles se peatonalizan con la excusa de una ciudad más limpia y ecológica, cuando en realidad es para que exista mayor tránsito de clientes en las tiendas. Los edificios se empapelan de anuncios y carteles publicitarios, perdiéndose su fachada entre ellos. Hemos llegado a un punto en el que la propia arquitectura ha pasado a un segundo plano, el primero se lo ha quedado el factor económico. Y por culpa de esto, se están cometiendo graves errores sobre los que deberíamos reflexionar antes de lanzarnos a construir, o destruir, según se mire.


la arquitectura como cualquier arte se encarga de representar las pasiones humanas, ella particularmente las que tienen que ver con dominio, poder, emperador o dios, esferas terapéuticas del pasado, grandes esferas, magnificas burocracias expresadas en magníficos edificios, pero la pasión actual es pequeñita, mezquina, deleznable, solo es dinero, ganar dinero, y los edificios que lo representan son mezquinos. pequeños, miserables, esa es la diferencia entre la arquitectura del pasado y la nuestra
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